Adernova Consultores de Empresa Familiar
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El Club de Tute del Cementerio… y los impuestos que llegan adonde nadie se lo espera.

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Ring! ¡Ring!
Ring! ¡Ring!

 

Ring! ¡Ring!

 

- ¿Es Hacienda? ¿Está el jefe? ¡Qué se ponga! De Avito Cayo…
- …

- ¿Es el jefe de Hacienda? Verá Vd. soy Avito Cayo y le llamo…, bueno es igual… Le estaba diciendo que le llamo desde el cementerio…
- …
- ¡No, hombre! No soy el sepulturero… ¡Al grano! Mire Vd. en el cementerio, sobre todo por las tardes…, que aquí son eternas…, cuando se pone el Sol…, que nunca se pone…, pero calienta menos… Pues por las tardes se forman partidas de tute que son muy divertidas porque hay una rivalidad…, sobre todo entre los muertos de la parte norte y los de la parte sur… ¡Cómo será que hasta la Eternidad se ensimisma y tenemos que decirle, eso sí con mucho respeto, que tiene muchas cosas que hacer…! A lo que iba…, las partidas de tute son toda una institución y además tan antiguas que hay muertos que llevan jugándolas cientos de años
- …
- ¡Bueno! Le llamo porque hemos leído en un periódico de los vivos, que sus agentes de Hacienda han multado con mucho dinero a unos pobres ancianos…, ¡tan ancianos que algunos ya tienen preparada su tumba en el cementerio para los próximos días…!, porque jugaban a las cartas para pasar las largas tardes de su ancianidad…
- …
- ¡Pues claro que tiene eso que ver mi llamada! En el cementerio hemos comprobado que cuando los guardias de Hacienda o de otros sitios parecidos se meten con personas indefensas…, y los ancianos lo son, …al poco tiempo aparecen sus amenazas sobre los muertos del cementerio, y claro…, los muertos que juegan al tute están preocupados por si acaso Vd. manda a su policía contra ellos con intenciones recaudatorias…  Porque sepa Vd. que la Eternidad les apoya… Porque…, ¿se imagina las eternas tardes del cementerio sin tute? Sería el caos… ¡Ni se le ocurra semejante idea! ¡Queda advertido!

Unos jubilados afrontan una multa de hasta 600.000 euros por jugar con céntimos.
El Día.es
Raquel Segura, Valencia, EFE Tienen entre 76 y 92 años y llevan años jugando entre 10 y 20 céntimos al bingo y a las cartas en una peña de Sagunto para pasar el rato por las tardes. Ahora han tenido que romper con esta tradición porque se enfrentan a una posible multa de hasta 600.000 euros por apostar dinero fuera de un local autorizado…. Ver noticia.

Jubilados se enfrentan a multa millonaria por jugar con céntimos a las cartas en Valencia.
La Vanguardia.com.
La peña de jubilados de Sagunto juegan desde hace años al bingo y a las cartas sin ánimo de lucro
Ver noticia.

Opinión: Hacienda y el sentido del ridículo. Guillermo Dupuy.
Libertad Digital.
La voracidad de Hacienda no conoce límites, ni siquiera los que establece el sentido común o el más elemental sentido del ridículo. Buena prueba de ello es la multa de hasta 600.000 euros a la que se enfrenta una peña de jubilados del Puerto de Sagunto por el terrible “delito” de jugar a las cartas con apuestas de 20 céntimos la partida… Ver más.

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Family Business Christmas Blues: ¡la madre de todos los fraudes! Segundo acto. Scrooge y su homenaje.

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Segundo acto. Scrooge y su homenaje.
La historia de estos modernos Scrooge que se repartían en dividendos el dinero de la calefacción en el colegio de sus nietos me llamó la atención poderosamente: ¡no me lo podía creer y quise, primero corroborarlo más allá de la primera fuente (de plena confianza) y, luego, saber todo lo posible sobre ese “affaire”!

Detrás de mi curiosidad hay una obsesión metodológica, en clave de Empresa Familiar: ¿cómo puede llegar a ocurrir esto? ¿Qué le pasa por la cabeza, qué pasa en la vida de personas “otrora respetadas”, empresarios familiares respetables y de éxito, como para que a partir de un momento determinado, y sin que nadie sepa explicar por qué, se despeguen irreversiblemente de la realidad, y lleguen a extremos de auténtica miseria humana? ¿Cuándo se produce el cambio, cuándo se inicia esa deriva? ¿Por qué gente inteligente se ciega en quimeras imposibles, aun a costa de llevarse por delante un considerable legado moral personal para su familia y la comunidad? ¿Por qué alguien desprecia el activo que para sus hijos o nietos representa la propia memoria respetada de los antepasados?
Inquirí a mi fuente sobre las personas implicadas, sobre cómo habían sido y sobre qué había pasado para que llegasen a esta situación… ¡No son las personas que yo he conocido!, me decían unos; otros, menos “favorables” apuntaban que no había nada nuevo, que la imagen de bonhomía y respetabilidad había sido siempre una farsa. La larguísima sombra de la corrupción, incluida la política.
Y la historia de estas personas tenía elementos realmente admirables: esfuerzo para sacar adelante a la familia en los años sesenta y setenta, creación de un centro educativo que fue respetado y tuvo momentos de esplendor, entrega personal a la labor educativa y docente, y “marca personal” sobre cientos de jóvenes que -ya creciditos- agradecían su magisterio y su orientación en las épocas delicadas de la adolescencia.
De entre todos los perfiles de los Tres Scrooge, uno me llamaba personalmente la atención. Su dimensión pública había sido notable, en el mundo de la política, local, regional o nacional. Pude ver en prensa (google mediante) reseñas de distintos actos y cargos, importantes, significativos. Incluso, no hace muchos años, un montón de personas de las que tienen “mando en plaza” se reunían para homenajear y lisonjear al personaje.


Mi confidente, el anciano asesor y consejero, viejo amigo respetable, no se lo podía creer: este Scrooge en el centro de la foto, rodeado de lo más granado de la sociedad local y agasajado con la presencia de las más altas autoridades locales y regionales del partido.
  – Y yo también estuve en el homenaje, claro, por lo que significó nuestra amistad, por la época aquella que merece ser recordada…, ¡y por curiosidad!-, confesaba con una cierta sonrisa maliciosa.
   – Pero todos brindaban y llegaron los discursos, y la entrega de presentes…, y, ¡Amancio, no te lo puedes creer!, uno de los regalos más institucionales se los llevaba su nieto pequeño, alumno del colegio “en ruinas y sin calefación”, hijo de su hija -profesora del mismo colegio- a quien le había dicho, con muy mala baba, que si quería mantener el puesto de trabajo, ¡que se lo comprase como hizo él!

Y yo no sé si me lo puedo creer o no. A estas alturas ya me creo todo, porque “la realidad siempre supera a la ficción”, y cuando te crees que la “miseria humana tiene un límite”, siempre hay alguien que se empeña en desmentírtelo.
Es posible que hayan sido buena gente en algún momento. ¡Sólo posible!
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